¿Quieres ir al bosque con los niños pero no sabes cómo? aquí algunos excelentes consejos para pasarlo de lo mejor

Ha llegado el otoño y con él, esas ganas de ir de paseo para mantener el contacto con la naturaleza. Pero no se trata tan solo por la belleza de los colores, sino por esos buenos momentos que se pueden pasar junto a los más pequeños de la casa. 

Inicialmente no debemos preocuparnos, pues la naturaleza siempre será de gran ayuda este plan que, aunque de acuerdo a como lo pasen nuestros hijos, estos se enamoraran del campo y del aire libre, lamentablemente no desearan volver más nunca en su vida. Y es que el otoño aparte de bonitos colores, nos ofrece gran cantidad de obsequios: frutos silvestres como las nueces, castañas, bellotas, higos, moras, entre otros. Otros, que posiblemente no sean comestibles pero nos aportan su color brindando más magia al momento, entre ellos: serbales, escaramujos, espinos, majuelos, arándanos, madroños y endrinas, tan solo por mencionar los más comunes. 

Otra actividad que podría aportar diversión es recolectar hojas, gracias a la diversidad de  árboles. Se pueden recoger las que veamos distintas para luego en casa, pegarlas en lo que podría ser su primer cuaderno de campo. Otra actividad que se puede realizar es la recolección de setas. Y es que la emoción inicia cuando se habla de la búsqueda, y la fascinación aparece en el momento en el que se encuentran. 

Pero aquí no termina todo, pues aunque ya es temporada de frío y el sol es cada vez más visible, abundan en el suelo caracoles y babosas. Aunque los insectos viven su retirada, es posible que contemos con la suerte de poder toparnos con alguna ardilla en la enramada o unas cuantas aves forestales, como pueden ser los llamativos arrendajos y picapinos o, al menos, lograr escuchar sus armoniosos cantos y voces.

Para pasarlo de lo mejor, aquí te dejamos el Decálogo forestal 

  • Diseñar bien el plan del día con todos sus detalles antes de salir.
  • Los viajes no deben ser demasiado largos.
  • Es recomendable buscar un bosque caducifolio, en el que caigan las hojas, ya que los pinares suelen ser más aburridos.
  • Trazar una excursión que sea corta y sin ningún esfuerzo. Que implique uno o dos kilómetros es lo recomendable para niños de hasta 8 años.
  • Vestir bien a los niños para que no lleguen a pasar frío, pero tampoco que se sientan forrados demasiado. No olvidemos los guantes y el gorro. 
  • Hay que mantener presente la crema solar.
  • Colocarles unas buenas botas que sean impermeables y cálidas con calcetines nuevos y sin arrugas.
  • Finalmente, de ninguna manera debemos obviar el agua, pero además debemos llevar una barrita, frutos secos o un trozo de chocolate, pues eso les dará energía y les engañará el hambre sin quitársela totalmente. 

Los chicos deben aprender a llevar su propia mochila a fin de que se hagan responsables de sus cosas y además para inculcarles que la naturaleza no es el pasillo de casa. En la mochila debe ir: un botellín de agua, su comida, gorro y guantes si no hace frío, una bolsa para las hojas y otras cositas que deseen.